CLAUDIO RODRIGUEZ



CLAUDIO, CALIDAD EXPRESIVA      

“Conozcamos la visión, que sobre la propuesta de Claudio Rodríguez tienen algunos críticos, curadores y artistas, tales como María Luz Cárdenas, Víctor Guédez, Ariel Jiménez y Oswaldo Vigas.

Cárdenas cree que la obra de Rodríguez es un recurso permanente y penitente que permite la reflexión sobre las costumbres y sentimientos que determinaron una muy marcada y profunda relación/revelación con el acto de pintar en una era signada por la ansiedad.

Para Guédez, los cuadros de este creador promocionan, simultáneamente, la existencia de formas reconocibles y de signos herméticos.(…) Sus cuadros no terminan en sus propios límites ni son exclusivamente los que sus apariencias muestran. Por el contrario, emergen de unas expresivas energías psicológicas y de unas esenciales alusiones encubiertas.

Jiménez, destaca una serie de atributos que están latentes en los proyectos de Claudio. Entre esos puntos que considera de gran valor se cuentan la fuerza de su grafismo y la franqueza de los medios que ha empleado, la complementariedad de unas piezas con otras y el corto período en que el artista crea sus obras producto de sentimientos y emociones diversas.

Finalmente, Vigas reconoce una labor creativa que se origina a partir de la mirada que el artista hace de sí mismo, de todo aquello que habita en sus imágenes y que motiva sus obsesiones, deseos y temores. Para este artista, Claudio ha sido un osado al enfrentar su infierno interior y encerrarlo en las dimensiones propias del cuadro."

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CLAUDIO RODRÍGUEZ: curriculum vitae

“Claudio Rodríguez, nace en Mérida, Venezuela, en 1967. Estudia en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas de Caracas, donde se inicia en 1984. Dos años después continúa su formación en el Instituto de Arte Federico Brandt, en Caracas, donde fue admitido como becario.

Entre las exposiciones individuales que este joven artista venezolano ha montado, se cuentan Fantasías y obsesiones (1986), en la Galería Viva México. Pinturas en la Galería Sotavento, en el año 1988. Piedra, papel y tijera (1990) en la Sala Mendoza; y en 1991, regresa a la Galería Sotavento con Últimos Personajes. Todos estos espacios expositivos ubicados en Caracas.

Algunas de la muestras colectivas en las que ha tomado parte son el XLIII Salón Arturo Michelena, en Valencia, y el VI Salón de Occidente, realizado en Mérida, ambas en 1985. En 1986, el VI Salón Municipal de Pintura, en Maracay; la I Bienal de Artes Visuales de Oriente, que tuvo lugar en Cumaná; y, en una nueva edición, el XLIV Salón Arturo Michelena.

Participa en Nuevas Adquisiciones, abierta en la Galería de Arte Nacional de Caracas en 1987. Dos años más tarde su obre es incluida en Un siglo de flores, presentada en la Galería Los Espacios Cálidos del Ateneo de Caracas. Además, también se cuenta para este mismo año Amazonia III, muestra que itineró entre el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, de Porlamar, y el Centro de Bellas Artes de Maracaibo.

La Galería Astrid Paredes, de Caracas, lo recibe en 1990. Asimismo, se presenta en el Ateneo de Caracas con Autorretratos 1820-1989. Un año después viaja a La Habana con la exhibición Cinco venezolanos.

En 1992 es invitado a integrar la colectiva Entre Trópicos. Al año siguiente se inaugura, con la asistencia de Claudio Rodríguez, el Salón Pirelli de Jóvenes Artistas. En 1995, participa en la colectiva Colección Oberto; exposiciones realizadas todas en los espacios del Maccsi.

El Mirar de la Mirada, 1996, y Re-Figuraciones, 1998, tienen lugar en la Galería de Arte Nacional, donde se exhibe, entre otras, la creación artística de Rodríguez. 

En 1999 la Galérie Passage du Retz de París es su escenario, con la exhibición Identités: Artistes d’Amerique Latine et des Caraïbes. Durante el 2000 se presenta en una nueva edición del Salón Arturo Michelena y en la Galería Lía Blasini, de Caracas.

Las distinciones recibidas por este creador venezolano incluyen el Tercer Premio de Fundasol, Un día pintando en la ciudad de Mérida, otorgado en Mérida en 1982. En 1986 le es otorgado el Premio Harry Liepins, como estímulo a las nuevas manifestaciones de las artes visuales venezolanas. Para 1990 recibe el Premio Universidad de Los Andes, con motivo de la I Bienal Nacional de Artes Plásticas de Mérida. El Premio Fama es recibido por Rodríguez en 1994 otorgado por la Fundación Polar y la Fundación Ayacucho”.

(El texto de esta página fue tomado del catálogo de la exposición “Claudio Rodríguez YO MISMO YO”, inaugurada el 1 de abril del 2001 en la Sala Seis del Museo Alejandro Otero, ubicado en el Complejo Cultural La Rinconada, Caracas, Venezuela).

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