APROXIMACIÓN A LA FORMACIÓN DEL CONTRATO ELECTRÓNICO EN LA LEGISLACIÓN ESPAÑOLA.

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Ab. Silvana Newman Rodríguez.

 

 

I. Introducción.

 

            El Comercio electrónico se puede definir como cualquier transacción o intercambio de información comercial basada en la transmisión de datos sobre redes de comunicación. En este sentido, el concepto de comercio electrónico no sólo incluye la compraventa electrónica de bienes, información o servicios, sino también el uso de la Red para otras actividades como publicidad o  búsqueda de información, atención al cliente, etc.

 

            Dentro de este escenario, tres son los principales actores: las empresas, los consumidores y las administraciones, los cuales han dado lugar a tres tipos básicos de comercio electrónico:

 

a. Entre empresas o B2B (business to business)

b. Entre empresas y consumidor o B2C (business to consumers)

c. Entre empresas y Administración o B2A (business to Administrations)

 

            La apertura al uso comercial de Internet y en particular el desarrollo de la World Wide Web ha sido el elemento clave que ha hecho posible que el comercio electrónico llegue al consumidor final, provocando un crecimiento en las transacciones a través de la red1 .

 

            En este nuevo ámbito de comercialización, resulta de interés determinar la posibilidad de aplicar el marco jurídico existente o si, por el contrario, se requiere de nuevas figuras jurídicas para regularlo. A pesar de que la contratación electrónica presenta múltiples facetas y es un ámbito donde convergen diversas orientaciones legislativas, el análisis versará sobre la Teoría de la Formación de los Contratos y su adecuación al contrato electrónico.

 

II. Formación del Contrato

 

            En el ámbito de la Teoría General del Contrato, el acuerdo contractual atraviesa tres etapas: la generación, la perfección y la consumación2 . La primera está referida a los llamados tratos o negociaciones preliminares y al proceso interno de la formación del contrato; la segunda, al nacimiento mismo del acuerdo al quedar perfeccionado por el concurso de la oferta y la aceptación, y la tercera, a la realización y efectividad de las prestaciones derivadas del contrato, siempre sobre la base de las expectativas de cumplimiento que tienen las partes al momento de celebrar el contrato.

 

            Ahora bien, si se parte del hecho cierto de que la contratación electrónica es, en muchas ocasiones, una contratación sometida a formatos previos, es decir, que las condiciones de la contratación han sido previamente dispuestas por una sola de las partes quedando a la otra parte sólo la facultad de adherirse, configurándose así un contrato de adhesión, la primera fase a la que se ha hecho mención, es decir, los tratos o negociaciones preliminares, pierde relevancia. No obstante, esto sucede en todos los ámbitos posibles de contratación con la mayoría de los contratos de servicios, por ej. compraventa de boletos aéreos.

 

            De otra parte, el momento del nacimiento del contrato, es decir, de su perfección, permite conocer a partir de qué momento el contrato existe, así como determinar cuál es la ley aplicable a la capacidad de las partes contratantes, cuál es la norma aplicable en el supuesto de modificaciones legislativas ocurridas durante la formación del contrato (hay una ley vigente en el momento de los tratos preliminares y deja de estar vigente al tiempo del nacimiento del contrato), determinar los plazos de prescripción, el límite de la retroactividad en el caso de contratos sometidos a condición, la transferencia de los riesgos de la cosa objeto del contrato, los precios del mercado o la rescisión de los contratos hechos en fraude de los acreedores3 , etc. Algunos de estos aspectos resultan relevantes dentro del ámbito de la contratación electrónica, por ejemplo, el de la determinación de los riesgos, y otros parecen quizá imposibles, como las modificaciones legislativas en dos momentos del contrato, puesto que la Contratación Electrónica se caracteriza por la velocidad en la ejecución4. También tiene especial relevancia, el lugar de perfeccionamiento del contrato, que permitirá determinar los tribunales competentes y el derecho aplicable.

 

            Visto lo que precede, el examen  apuntará al  momento de perfeccionamiento del contrato, es decir, cuando las manifestaciones de voluntad de las partes  contratantes coinciden.  Estas manifestaciones de voluntad se traducen en lo que se conoce como oferta y aceptación.

 

III. La Oferta y la Aceptación

 

            La Oferta es una proposición unilateral que una de las partes dirige a la otra para celebrar con ella un contrato. No debe considerarse un acto preparatorio sino una declaración contractual, a través de la cual el contrato puede entenderse cerrado con la sola aceptación de la otra parte, sin necesidad de una ulterior declaración del que hizo la oferta5. La oferta debe ser completa, es decir, ha de contener todos los requisitos esenciales al contrato, para que pueda quedar perfeccionado con la sola aceptación del destinatario y ha de dar a conocer al destinatario la seria voluntad de obligarse del oferente. Si la proposición se ha emitido con la reserva del oferente (acompañada por ejemplo de cláusulas  “salvo confirmación”) entonces no se tratará de una verdadera oferta.  Esta proposición (oferta) va dirigida a la otra parte con quien se pretende celebrar el contrato6, quien deberá emitir la aceptación.

 

            La Aceptación de una oferta es la manifestación de asentimiento del destinatario a los términos en que ha sido formulada aquélla  y de la manera requerida o autorizada por el oferente .  Es decir, se exige la coincidencia total entre la oferta y la aceptación. Este requisito propio de la aceptación se denomina “regla del espejo”.

 

·       Aceptación que modifica la oferta.

 

            Si el receptor de la oferta desea cambiar los términos en que se le ha presentado, la aceptación así emitida sólo tendrá el valor de una nueva oferta (contraoferta). El art. 54 del Código de Comercio (en adelante C.Co.) señala en relación con los Contratos celebrados por correspondencia, que la perfección del contrato tiene lugar “desde que se conteste aceptando la propuesta o las condiciones con que ésta fuera modificada”. Significa que la verdadera aceptación es aquella que no requiere a su vez ser aceptada por el oferente.

 

·       Invitación a ofrecer.

 

            Sucede cuando la parte que toma la iniciativa en la negociación contractual no formula una verdadera oferta sino que invita a otros a que la formulen. Por ejemplo, las manifestaciones hechas en los catálogos, los bienes de consumo expuestos en un supermercado, no son verdaderas ofertas sino que constituyen una invitación a contratar. (Argumento en contrario sostiene la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, en su artículo 9.1). Esta “invitación a ofrecer” es especialmente importante en la Contratación Electrónica, puesto que la red se presenta como un atractivo lugar para fijar publicidad, bien a través de catálogos en tiendas virtuales (como por ej. www.elcorteingles.es) o a través de links que llevan a otras páginas que ofrecen bienes de consumo.

 

 

 

 

 

·       Revocabilidad de la Oferta.

 

            Como se ha indicado, para que el contrato se considere perfecto es menester que la aceptación se manifieste a quien ha formulado la oferta y que no altere los términos en que ha sido formulada. Asimismo, es necesario que la aceptación tenga lugar antes de que la oferta se extinga o sea revocada. En el primer caso, la oferta estaría sometida a un término, vencido éste la oferta se extinguiría, en el segundo caso, es una facultad del oferente revocar la oferta hasta tanto el contrato no se considere perfecto.

 

            En relación con la revocabilidad de la Oferta, cabe distinguir dos supuestos:

 

I. Que el oferente puede revocar la oferta antes de la aceptación, y aun después de ella antes de su recepción, y

 

II. Que el oferente esté obligado, independientemente de que el destinatario haya aceptado, a no revocar la oferta durante un cierto plazo.

 

            El primer supuesto determina la perfección del contrato, puesto que las teorías que explican la perfección del Contrato se basan en los sistemas de la expedición o de la recepción de la aceptación. El segundo supuesto, se refiere a la revocabilidad de la oferta, como un elemento intrínseco a ella, independiente de la existencia o no de aceptación.

 

            Para este último supuesto, dos son los sistemas: a. Los que establecen que el oferente no podrá revocar la oferta hasta que el destinatario la haya rechazado o haya dejado transcurrir sin aceptarla el tiempo suficiente para considerar razonable la revocación, como el Código Civil Alemán (d d 145-149); y b. Los que consideran que la oferta es revocable mientras el contrato no se haya perfeccionado (Sistema del Derecho Francés y de todos los Códigos de tradición Latina). En el Código Civil Italiano, este sistema tiene un matiz, puesto que si el aceptante ha emprendido de buena fe la ejecución del contrato antes de haber tenido conocimiento de la revocación, el proponente ha de indemnizarle los gastos y las pérdidas sufridas por la iniciada ejecución (art. 1328). En el Derecho Francés este principio también se mitiga, pues se considera que el plazo debe darse por admitido cuando resulte impuesto por los usos, como sucede en materia comercial.

 

            En cualesquiera de los dos sistemas, en todo caso en que el oferente se obligue a mantener la oferta por un tiempo determinado, la revocación carece de efecto durante ese plazo.

 

            Ni el Código Civil ni el Código de Comercio español contienen  una disposición expresa sobre la revocabilidad o no de la oferta. La jurisprudencia ha sostenido que “es doctrina científica comúnmente admitida que la oferta puede ser revocada mientras el contrato no se haya perfeccionado”7

 

IV. Contratación entre personas no presentes8

 

            Es en este aspecto donde tienen especial relevancia las teorías que tratan de explicar cuál es el momento en que el contrato debe considerarse perfecto.

 

            a. Teoría de la emisión, declaración o manifestación.

            Según esta teoría el contrato se considera perfecto desde el instante en que el aceptante emite su declaración de voluntad.

 

            b. Teoría de la expedición, comunicación, remisión o desapropiación (mailbox rule o posting rule)

            El contrato nace desde el momento en que el aceptante expide su aceptación, pues se considera que al dejar de situarse tal declaración en la esfera de acción del aceptante e ir a la esfera propia del oferente, el aceptante ya ha hecho todo lo que estaba en sus manos para dar nacimiento al contrato.

 

            c. Teoría de la recepción

            El nacimiento del contrato se produce cuando la aceptación llega al ámbito o esfera de acción (círculo de intereses del oferente) sin que sea necesario su conocimiento.

 

            d. Teoría de la cognición, conocimiento o información

            En este sistema el contrato nace cuando el oferente tiene efectivo conocimiento de la aceptación. Se fundamenta en el principio de que toda declaración de voluntad es eficaz desde el momento que llega a su destinatario.

 

            Ahora bien, estos sistemas pueden estar combinados9 , y dar lugar a nuevas teorías. Estas son:

 

           


a. Teoría de la cognición presunta.

            Considera que el contrato celebrado por correo o telegrama se concluye en el momento y en el lugar en que el oferente tenga conocimiento de la aceptación, se entiende que existe este conocimiento cuando llega la aceptación a la dirección del oferente, salvo que el oferente demuestre, que sin su culpa,  le fue imposible tener acceso a ella.

 

            b. Teoría mixta entre expedición y cognición

            Según este sistema, el contrato en relación con el oferente se perfecciona en el momento de la expedición de la aceptación (mailbox rule), pero en relación con el aceptante el contrato está concluido cuando su aceptación sea conocida por el oferente (teoría de la cognición).

 

V. Legislación aplicable.

 

·       Código Civil

 

            El Artículo 1262 del Código civil señala: “El consentimiento se manifiesta por el concurso de la oferta y de la aceptación sobre la cosa y la causa que ha de constituir contrato”.

 

            Este primer supuesto del artículo recoge el momento de la formación del consentimiento, como elemento esencial para la formación del contrato, según el cual han de concurrir oferta y aceptación sobre la cosa y la causa del contrato.

 

            Entre personas presentes físicamente, el momento de nacimiento de la relación contractual viene determinado por el momento del intercambio de las manifestaciones “oferta y aceptación”, coincidentes en tiempo y espacio.

 

            Ahora bien, el artículo 1262 en su segundo párrafo señala “La aceptación hecha por carta no obliga al que hizo la oferta sino desde que llegó a su conocimiento. El contrato en tal caso se presume celebrado en el lugar en que se hizo la oferta”.  La frase “sino desde que llegó a su conocimiento” hace referencia a la Teoría de la Cognición (conocimiento), es decir, no basta para el perfeccionamiento del contrato que la aceptación haya llegado al domicilio (teoría de la recepción) sino que además se requiere que el oferente se haya enterado del contenido de la comunicación en la cual consta la aceptación, salvo que el aceptante pruebe que el oferente no la conoció por falta de diligencia.

 

            Por tanto, entre personas distantes, el momento de perfección del contrato será el de conocimiento de la aceptación por parte del oferente; y el lugar de perfeccionamiento del contrato, el lugar en que se hizo la oferta.

 

            No obstante, este criterio ha sido matizado por el Tribunal Supremo en diversas sentencias10 , interpretando que el artículo 1262.2 del CC. recoge la “Teoría de la Recepción” atenuada con una presunción de conocimiento, esto es, que se presume que el oferente tiene conocimiento de la aceptación cuando la correspondencia entra dentro de su círculo o ámbito de intereses. 

 

·       Código de Comercio

            El artículo 54 establece “los contratos que se celebren por correspondencia quedan perfeccionados desde que se conteste aceptando la propuesta o las condiciones con que ésta fuere modificada” En este caso el legislador atiende a la Teoría de la Emisión (declaración), al señalar “...que se conteste aceptando la oferta o las condiciones...”11

 

            El Código de Comercio, por su parte, sólo recoge el momento del perfeccionamiento de los contratos entre distantes, señalando que el contrato se perfecciona en el momento en que el aceptante emite su declaración.

 

            De esta forma, se observa que en materia mercantil se justifica la aplicación de la Teoría de la Emisión (declaración) por las exigencias de rapidez del tráfico comercial; en materia civil, la aplicación de la Teoría de la Recepción y el Conocimiento favorecen la seguridad jurídica.

 

            En relación con el lugar de perfeccionamiento del contrato, como el Código de Comercio nada dice al respecto, por remisión del artículo 50 del Cco. al Código Civil se aplicará el mismo lugar establecido en el artículo 1262.2 CC, es decir, el lugar en que se hizo la oferta. No obstante,  algunos autores12 consideran que esto es contrario al espíritu del Código de Comercio y que por ende debe considerarse el lugar de la formación del contrato el mismo lugar en que se emite la aceptación.

 

·              Convención de Viena sobre la compraventa internacional de mercaderías

            El artículo 18.2 de la Convención señala: “la aceptación de la oferta surtirá efecto en el momento en que la aceptación de asentimiento llegue al oferente”. Este precepto contiene un pronunciamiento a favor de la “teoría de la recepción”.

 

            De igual forma, el artículo 23 señala: “El Contrato se perfeccionará en el momento de surtir efecto la aceptación de la oferta conforme a lo dispuesto en la presente Convención”.

 

VI. Medios utilizados por las partes para celebrar Contratos a distancia.

 

            Frecuentemente al contrato “de formación instantánea”13 se han contrapuesto una serie de medios utilizados por las personas físicamente no presentes, de los cuales unos se equiparan a la contratación entre presentes y otros hacen que se configure la contratación entre no presentes. Estos medios son: correspondencia postal, teléfono, radio, fax o teléx, correo electrónico y páginas web.

 

Contratación entre presentes.    Existen varios criterios14 que se siguen para determinar cuando un contrato celebrado entre personas que no están físicamente presentes, puede no obstante, considerarse como un contrato entre presentes.

 

a. La oralidad. Se consideran en este caso aquellos medios que a través de la comunicación inmediata permiten obtener un conocimiento instantáneo de la conclusión del contrato.  Se refiere al teléfono y a la radio.

 

            La contratación telefónica goza de una naturaleza mixta, por un lado, tiene la característica de la inmediatez de la contratación entre presentes, pero al mismo tiempo los contratantes están en espacio geográficos diferentes,  propio de la contratación entre distantes. No obstante, la Sentencia del 3 de enero de 1948 establece que los contratos concluidos por teléfono serán considerados como contratos entre presentes.

 

b. Comunicación ininterrumpida.  Se tratará de un contrato entre presentes, siempre que las partes se sirvan de un medio de transmisión que les permita una comunicación ininterrumpida.  Dentro de estos se consideran los concluidos por teléfono, radio, fax o télex.

 

            La transmisión por línea telefónica de documentos puede calificarse como una contratación entre personas distantes, puesto que cumple con el criterio de  la existencia de una diferente ubicación espacial de las partes, y como una contratación entre presentes por la inexistencia de lapso entre la emisión de la aceptación y la recepción de la misma. Algunos autores consideran que debe tratarse como una contratación entre presentes; otros, por el contrario, consideran que debe tratarse de una contratación entre personas distantes, bien como contratación epistolar del Código Civil o como contratación por correspondencia del Código de Comercio, por considerar que existe un lapso entre la emisión de la declaración y su efectiva recepción y por la distancia que existe entre los contratantes15 .

 

c. Regla establecida por la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, y en la Directiva relativa a la protección de los consumidores en materia de contratos a distancia. Estos instrumentos jurídicos consideran que sólo hay contratos entre presentes, cuando las partes estén presentes físicamente.

 

VI. Contratación entre personas no presentes o distantes.

 

            Esta contratación hace alusión a la contratación por correspondencia y otros medios análogos, entre los que se cuenta el telégrafo.

 

            De igual forma, en relación con el télex, telfax y correo electrónico, a pesar de los criterios apuntados, existe una decisión del Tribunal Supremo de fecha 30 de julio de 199616 , que considera que estos medios se equiparan a la contratación por medio de correspondencia, extendiendo de esta forma el contenido del artículo 1262.2  del Código Civil y del artículo 54 del Código de Comercio.          

 

VII. Contratación Electrónica.

 

             El Contrato Electrónico ha sido definido por el anteproyecto de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (ALCE), del 18 de enero del 2001, como “todo contrato celebrado sin la presencia física simultánea de las partes, prestando éstas su consentimiento en origen y en destino por medio de equipos electrónicos de tratamiento y almacenaje de datos, conectados por medio de cable, radio, medios ópticos o cualquier otro medio electromagnético”.

 

            De esta definición es de destacar el hecho de que tanto el contenido de la oferta y de la aceptación contractual vienen configurados en programas informáticos y que circulan a través de líneas de telecomunicación (medios electromagnéticos).

 

·       Momento de perfección del Contrato Electrónico

 

            Como se ha indicado, el contrato puede ser celebrado entre personas presentes y no presentes, dependiendo del medio adoptado para emitir las manifestaciones de voluntad.  Ahora bien, la utilización de los medios electrónicos, y concretamente de Internet,  permite también exponer  la posibilidad de celebrar contratos entre presentes y no presentes en la red, dependiendo de la tecnología utilizada17. Esto es así, puesto que el intercambio electrónico de datos18 puede funcionar de forma instantánea o interactiva, o de manera que exista cierto margen de tiempo importante (desde minutos a horas).

 

            Si se utilizan conexiones por medio de redes punto a punto19, el sistema de intercambio electrónico de datos puede funcionar de manera instantánea o interactiva. En este caso, el momento de perfeccionamiento del contrato se regirá por las mismas reglas que para la contratación entre presentes, como si se tratase de una contratación celebrada por vía telefónica.

 

            Si, por el contrario, se utilizan conexiones por medio de redes de valor añadido20 , en la cual los mensajes quedan guardados en la red de valor añadido en los buzones de cada usuario, el sistema de intercambio electrónico de datos, puede funcionar de forma no instantánea, en cuyo caso la contratación se considerará como una contratación entre personas no presentes y se aplicarán las reglas de la contratación por correspondencia. 

 

·       Contratación Mercantil

 

            Queda claro que la contratación mercantil se ha de regir por la norma contenida en el artículo 54 CCo., por tanto el contrato electrónico se perfeccionara  cuando se declare o se emita (según la tesis que se defienda) la aceptación.

           

Ahora bien, hace falta determinar si el contrato electrónico se ha celebrado a través de red punto a punto o a través de red gestionada21 .

 

            Si se trata de una red punto a punto y se sigue la teoría de la declaración, el contrato electrónico se perfecciona en el momento en que el aceptante personalmente o la aplicación informática realiza la declaración de voluntad aceptando. Si se sigue la teoría de la emisión, el contrato se perfecciona cuando el mensaje sale de la estación del usuario.

 

            Si se trata de una red gestionada y se sigue la teoría de la declaración, el contrato electrónico se perfecciona en el momento en que el aceptante personalmente o la aplicación informática realiza la declaración de voluntad aceptando. Si se sigue la teoría de la emisión, el contrato se perfecciona en el momento en que se aprieta la tecla que manda el mensaje.

 

            Por aplicación de las normas contenidas en los artículos 18.2 y 23 del Convenio de Viena, que acogen la Teoría de la Recepción, la perfección del contrato electrónico, si se trata de una red punto a punto, será la llegada del mensaje al sistema informático. Si se tratase de una red gestionada, varios son los momentos en que pueden considerarse a los efectos de determinar el perfeccionamiento del contrato: a. Cuando el mensaje llegue al ordenador del receptor, lo que se produce cuando el receptor recupere el mensaje del buzón del centro de compensación y lo lleve a su propio ordenador. Tiene como inconveniente que el receptor puede aplazar la llegada del mensaje. b. Cuando el receptor esté en condiciones de trasladar el mensaje del centro de compensación a su ordenador, lo que se entiende debe producirse el mismo día de la recepción o, si es festivo, al día siguiente. c. Cuando el mensaje llega  al centro de compensación (servidor).

 

            Entre la aplicación de la teoría de la declaración y/o expedición y la teoría de la recepción, parece más conveniente esta última puesto que cada parte soporta los riesgos sobre su mensaje,  el oferente tiene la seguridad de que el contrato se formó al recibir la aceptación, y no tiene la facultad de retrasar la formación del contrato. 

 

·         Requisitos de la Oferta en la Contratación Electrónica

 

            Aparte de los requisitos que debe cumplir toda oferta contractual, esto es, la de ser una verdadera manifestación de voluntad y ser completa para que de la sola aceptación el contrato se considere perfecto, la oferta en el ámbito de la contratación electrónica debe cumplir con otros requisitos que se derivan de la aplicación de leyes especiales a las que se halla sujeta esta contratación.

 

            Dentro de estas leyes especiales destacan la Ley 26/1984 de 19 de julio, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, la Ley 7/1996 de 15 de enero de Ordenación del Comercio Minorista, la Ley 7/1998 de 13 de abril de Condiciones Generales de Contratación22 , la Ley 15/1999 de 13 de diciembre de 1999 sobre Protección de Datos de Carácter Personal, Directiva 97/7 relativa a la Protección de los Consumidores en Materia de Contratos a Distancia.

 

            La Ley de Ordenación del Comercio Minorista en su artículo 40, regula el contenido de las ofertas de venta a distancia, condiciones que deben aplicarse dentro del ámbito de la contratación electrónica. Estos requisitos son:

 

a. Identidad del proveedor

b. Características especiales del producto

c. Precio

d. Gastos de transporte

e. Forma de pago

f. Modalidades de entrega  o de ejecución

g. Plazo de validez de la oferta.

 

·       Revocabilidad de la oferta y de la aceptación en la contratación electrónica

 

            Como bien se señaló, la posibilidad de revocar o no la oferta está sujeta al momento de perfeccionamiento del contrato, es decir, el oferente podrá revocar la oferta antes de que se perfeccione el contrato. Por tanto, aplicando la regla contenida en el artículo 54 CCo. el contrato se perfecciona en el momento de la declaración o expedición (según el sistema que se adopte) de la aceptación, siendo este el límite máximo que tiene el oferente para poder revocar la oferta.

 

            En el ámbito de los Contratos Electrónicos cuando se está en presencia de una oferta (por ej. ante un catálogo de una página web) y se pulsa para aceptar la oferta, en ese momento el contrato se ha perfeccionado, por tanto la posibilidad de revocar la oferta se convierte en nula. Si se trata del envío de una oferta, la revocación de la misma habrá de enviarse antes de que llegue a conocimiento del destinatario y sea aceptada, lo que puede resultar imposible dada la velocidad con que los mensajes viajan a través de la red. 

 

            En relación con la aceptación, al aplicar la teoría de la declaración y/o expedición, la aceptación se convierte en irrevocable.

 

·       Formación del Contrato Electrónico en el Anteproyecto de Ley de servicios de la sociedad de la información y de Comercio Electrónico (ALCE)

 

            El artículo 32 del ALCE contiene el momento de celebración del contrato cuando señala: “1. El contrato electrónico se entenderá celebrado en el momento en que la aceptación del destinatario o la formulación de su petición llegue al sistema de información empleado por el oferente, de forma que quede en él almacenado y accesible por este último. 2. Lo establecido en este artículo se aplicará tanto a los contratos civiles como a los mercantiles”. En este caso, el legislador opta por la “teoría de la recepción”.

 

            Asimismo, se establece en el artículo 31 la obligación del prestador de servicios de confirmar la recepción de la petición, bien con acuse de recibo por correo electrónico en el plazo de veinticuatro horas siguientes a la recepción de su petición o bien a través de la emisión de un mensaje que confirme el pedido realizado tan pronto como el destinatario haya completado el procedimiento de contratación. Las partes pueden prescindir de esta confirmación de recepción del pedido.

 

            En este punto y en relación con la exigencia de un acuse de recibo, la existencia de éste debe entenderse sólo como principio de prueba, y no como requisito adicional a los fines de la perfección del contrato. Si esto fuera así, se estaría sujetando el nacimiento del Contrato a una condición que se hace depender de la sola voluntad del oferente, lo cual es contrario a la Directiva 93/13 CE  sobre cláusulas abusivas, concretamente cuando considera como tales “las cláusulas que tengan por objeto o por efecto prever un compromiso en firme del consumidor mientras que la ejecución de las prestaciones del profesional está supeditada a una condición cuya realización depende únicamente de su voluntad”.

 

·       Formación del Contrato Electrónico en la Directiva  2000/31/CE relativa a determinados aspectos jurídicos de los servicios de la sociedad de la información, en particular el comercio electrónico en el mercado interior (Directiva sobre comercio electrónico).

 

            La Sección Tercera de la Directiva se refiere a los Contratos por vía Electrónica. Aunque no existe una norma que señale expresamente cuándo se perfecciona el Contrato, algún autor23,  se inclina por pensar que en el apartado 1 del artículo 11 se recoge un principio que se mueve en la órbita de la teoría de la recepción, cuando en relación con la realización de un pedido se señala: “...el prestador de  servicios debe acusar recibo del pedido del destinatario sin demora indebida y por vía electrónica...”

 

·       Otras propuestas con relación al momento de perfección del Contrato Electrónico

 

a. El Modelo Europeo de Acuerdo de EDI24 , establece en su artículo 3.3 la teoría de la recepción, al señalar: “Un contrato celebrado mediante el EDI se considerará celebrado en el lugar y momento en que el mensaje de EDI que contenga la aceptación de una oferta llegue al sistema informático del oferente”25 .

 

            Este modelo ofrece a las partes la posibilidad de pactar la obligación de enviar un acuse de recibo. Si se ha pactado y se ha acusado el recibo, la perfección del contrato se produce con la simple recepción de la aceptación y el recibo tendrá una finalidad probatoria.

 

b. El Modelo de acuerdo de intercambio de la American Bar Association. La sección 2.3 del Modelo señala: “Si el apéndice al acuerdo de intercambio especifica que ante el envío de un tipo de documento, el receptor debe enviar un documento de aceptación, este documento no dará lugar a ninguna obligación a menos que la parte trasmisora del mismo haya recibido el mencionado documento de aceptación”.

 

            Debe entenderse que la correcta recepción se produce cuando los mensajes sean accesibles en el ordenador de la parte receptora designado para la recepción de los mensajes.

 

            Este modelo fija la obligación de enviar un acuse de recibo, lo cual constituye una prueba de la existencia del contrato, pero no modifica el momento de perfección del mismo.

 


Bibliografía consultada

 

BARCELÓ JULIÀ, R. Comercio Electrónico entre empresarios. La formación y prueba del Contrato Electrónico (EDI). Tirant lo blanch, Valencia, 2000.

 

BONET CORREA, J. Código Civil  concordado y con jurisprudencia, ed. Civitas, Madrid, 1993.

 

CASTÁN TOBEÑAS, Derecho Civil Español, Común y Foral, tomo III, 10ª. ed., Madrid, 1967.

 

DÍEZ PICAZO, L., Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial, Madrid,  4ª ed., 1993.

 

MENÉNDEZ MATO, Juan Carlos. La Oferta Contractual, ed. Aranzadi, Pamplona, 1998.

 

PUIG BRUTAU, J. Fundamentos de Derecho Civil. Doctrina General del Contrato. Tomo II. Vol. 1. 3ª ed.  ed. Bosch, Barcelona, 1988.

 

ROGEL VIDEL, C. Los Contratos Electrónicos, sus tipos y el momento de su perfección. BSCH

 

ROGEL VIDEL, C. Lugar y perfección del contrato, Revista La Ley, 1982

 

SÁNCHEZ CALERO. Instituciones de Derecho Mercantil, Madrid, 15ª ed., 1999

 

VÁSQUEZ GALLO, E. y BERROCAL COLMENAREJO, J. Comercio Electrónico. Materiales para el análisis. Madrid: Ministerio de Fomento, Ministerio de Ciencia y Tecnología (Serie Monografias), 2000.

 

 

Legislación consultada

 

Código Civil . Ed. Civitas. 1997

 

Código de Comercio y leyes complementarias. Ed. Civitas. 1999

 

Anteproyecto de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (ALCE)

 

 



1 Estos aspectos son tratados por VASQUEZ GALLO, E. y BBERROCAL COLMENAREJO, J. En:  Comercio Electrónico. Materiales para el análisis. Madrid: Ministerio de Fomento, Ministerio de Ciencia y Tecnología (Serie Monografías), 2000

2 Vid. CASTAN T., José . Derecho Civil Español, Común y Foral, tomo III. 10ª. ed., Madrid, 1967, p. 463.

3 Vid. DÍEZ PICAZO, L., Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial. Madrid, 1993, 4ª ed., p. 268

4 Vid. BARCELÓ JULIÀ, R. Comercio Electrónico entre empresarios. La formación y prueba del Contrato Electrónico (EDI). Tirant lo blanch, Valencia, 2000.

5 Vid. PUIG BRUTAU, J. Fundamentos de Derecho Civil. Doctrina General del Contrato. Tomo II. Vol. 1. 3ª ed.  ed. Bosch, Barcelona, 1988, p. 172.

6 El artículo 14 de la Convención de Viena señala: “ 1) La propuesta de celebrar un contrato dirigida a una o varias personas determinadas constituirá oferta si es suficientemente precisa e indica la intención del oferente de quedar obligado en caso de aceptación. Una propuesta es suficientemente precisa si indica las mercaderías y, expresa o tácitamente, señala la cantidad y el precio o prevé un medio para determinarlos...”

7 Vid. STS de 29 de octubre de 1956.

8 Para un amplío estudio del tema vid. MENÉNDEZ MATO, Juan C. La Oferta Contractual. ed. Aranzadi, Pamplona, 1998, pp. 203 y ss.

9 Vid. Idem p. 246.

10 Cfr. STS del 7 de noviembre de 1976, del 12 de julio de 1979 y del 22 de diciembre de 1992.

11 Este criterio no es unánime. Algunos autores consideran que el Código de Comercio sigue la teoría de la expedición (mailbox rule), cfr. Puig Brutau, J. ob cit. p. 193, y STS de 21 de febrero de 1994 (RJ 1994, 1102).

12 Vid. SÁNCHEZ CALERO. Instituciones de Derecho Mercantil. Madrid, 15ª ed., 1999, p. 444; Menéndez Mato, ob. cit. p. 252.

13 Se define como aquel en que existe la posibilidad real de producirse el intercambio oferta-aceptación -constitutivo del consentimiento- de manera inmediata. Su uso excluye la posibilidad de revocar la oferta o retirar la aceptación. Vid. MENÉNDEZ MATO, ob. cit. p. 228

14 MENÉNDEZ MATO, ...ob cit. p. 238

15 Entre los autores que están a favor de considerarlo como contratación entre presentes vid. ROGEL VIDEL, C. Lugar y perfección del contrato, Revista La Ley, 1982, v. 4,  p. 1270; y entre los que lo consideran como contratación entre personas distantes vid. BARCELÓ JULIÀ, R. ob. cit. p. 333.

16 RJ 1996,5685

17 Vid.  BARCELÓ JULIÀ, R. Comercio Electrónico... p. 316

18 Se refiere al Sistema EDI (Electronic Data Interchange)

19 La conexión por medio de una red punto a punto une las aplicaciones del ordenador emisor con las del ordenador receptor de forma directa.

20 La red de valor añadido (red gestionada) permite que los usuarios se envíen mensajes, igual que si tuvieran una red punto a punto a través del sistema de intermediación de mensajes.  Este sistema opera así: el centro de compensación al recibir un mensaje lo  deposita en el buzón del sujeto que aparece como destinatario, donde el mensaje permanece hasta que el destinatario decida acceder al mismo. 

Las definiciones expuestas pueden ser ampliadas en Barceló Julià, R., ob. cit. pp. 48 y ss.

21 Vid. BARCELÓ JULIÀ, R., ob. cit. pp. 350-355

22 Cfr. artículo 25 de Anteproyecto de Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (ALCE)

 

23 Vid. ROGEL VIDEL, C. Los Contratos Electrónicos, sus tipos y el momento de su perfección. BSCH, p. 15.

24 Vid. DOCE No. L 338/98 de 28 de diciembre de 1994.

25 La teoría d la recepción permite evitar en gran medida el riesgo de que las distintas legislaciones -de países miembros- entren en conflicto en relación con el uso del EDI.