MODELO DE UTILIDAD

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Mauricio Vera Failache

 

Introducción                                                                                                             

 

Las patentes han servido para proteger la explotación de invenciones por parte de su titular o creador. Esto ha permitido el desarrollo industrial de muchos países, los cuales paulatinamente, han incursionado en el mercado internacional, generando grandes ingresos a través de la transferencia de tecnología, licencias, asesoramiento técnico y cualquier otro medio derivado de una explotación económica.

En países en vías de desarrollo, donde el área investigativa y generadora de tecnologías de avanzada se encuentran en una etapa sensiblemente más atrasada que en los países desarrollados, dependen en la mayoría de los casos, de las tecnologías que puedan adquirir de otros países. Esto produce una dependencia tecnológica que sólo podrá cesar si países como Venezuela invierten en el área investigativa y de desarrollo tecnológico. Esto último con el fin de adaptar y mejorar tecnologías acordes con necesidades propias que se susciten en ésta área. Ciertamente no se alcanzará o sobrepasará el estado de la técnica de un día a otro. Un importante avance podría consistir en seguir como primer paso el ejemplo de países como la China o Japón, donde el modelo de utilidad cobró importancia, llevándolos a mejorar las herramientas y artefactos que producían en otros países hasta elevarse por sobre el estado de la técnica y posicionarse como grandes fuerzas industriales a nivel mundial.

 

Es importante resaltar que no existe una fórmula que active por sí misma todo el aparato productivo de un país, pero sí toda una serie de políticas que funcionen de manera integrada con miras a ese fin. Esas políticas serán de orden económico, político y social, las cuales merecen un extenso análisis y escapa a los fines de esta monografía.

 

A lo largo de este trabajo, observaremos la legislación de la Comunidad Andina relativa a la Propiedad Industrial en especial lo relacionado con el modelo de utilidad dentro de la Decisión 486, la cual rige el derecho en ésta materia en nuestro país. También se observarán los elementos necesarios para la patentabilidad de un modelo de utilidad, así como su relevancia en el campo industrial.

 

 

El modelo de utilidad

 

Según lo establecido en la actual Decisión 486 de la Comunidad Andina en el artículo 81, “se considera modelo de utilidad, a toda nueva forma, configuración o disposición de elementos, de algún artefacto, herramienta, instrumento, mecanismo u otro objeto o de alguna parte del mismo, que permita un mejor o diferente funcionamiento, utilización o fabricación del objeto que le incorpore o que le proporcione alguna utilidad, ventaja o efecto técnico que antes no tenía.”

 

De esta definición legal pueden inferirse distintas cuestiones de interés. No se exige un nivel inventivo para que se conceda la patente de modelo utilidad, al indicar que se tomará en consideración “(...) toda nueva forma, configuración o disposición de elementos, de algún artefacto, herramienta, instrumento, mecanismo u otro objeto o de alguna parte del mismo (...)”. Esto quiere decir que el titular de una patente de un modelo de utilidad, no tiene, necesariamente que inventar o crear un artefacto  totalmente nuevo, sino hacer a un artefacto ya creado más eficiente. Dicho de otro modo, ésta persona utilizará su ingenio para tomar elementos ya existentes y combinarlos en una forma tal, que dote a la herramienta o aparato modificado de un mejor funcionamiento, o de una función que antes de las modificaciones no poseía. Podría darse el caso en que el creador de un modelo de utilidad aporte algo verdaderamente nuevo, una pieza nunca antes vista, pero que por sí sola no posea ninguna función o utilidad, pero en relación con un artefacto o herramienta ya creada sí. Ejemplo a título meramente ilustrativo de esto puede ser un material antiresbalante comúnmente utilizado en la suela de calzados deportivos, que luego sea utilizada por otra persona para darle mayor firmeza y agarre a una máquina de afeitar. De éste modo se está dotando de un mejor funcionamiento a un artefacto a través de la combinación de elementos conocidos.

 

Pachón y Sánchez citados por Elías[1], en cuanto al nivel inventivo consideran “(...)que este requisito no es necesario para la concesión de un modelo de utilidad, toda vez que, la remisión general que se hace a las disposiciones de patentes solo resulta aplicable en lo que “fuere pertinente” (Art. 56 de la Decisión 344[2]) y no es pertinente agregar un requisito de patentabilidad cuando existe una norma particular que define el modelo de utilidad, mencionando explícitamente como requisito de patentabilidad la novedad y entendiéndose implícitamente consagrado el requisito de aplicación industrial”.

 

Elementos a considerar para la protección de un modelo de utilidad con relación a las patentes de invención

 

Para el legislador Andino, un modelo de utilidad será patentable cuando éste no esté dentro del estado de la técnica. El estado de la técnica determina la novedad o no de una invención, y se encuentra definida en el segundo aparte del artículo 16 de la Decisión 486, “El estado de la técnica comprenderá todo lo que haya sido accesible al público por una descripción escrita u oral, utilización, comercialización o cualquier otro medio antes de la fecha de presentación de la solicitud de patente, o en su caso, de la prioridad reconocida”.

 

Ahora bien, esta novedad a la que hacemos referencia, y la cual se aplica a las patentes de invención, en el caso de los modelos de utilidad es necesario un criterio distinto, quizá restringido únicamente a la nueva función que cumpla o al elemento añadido a la herramienta o artefacto, pues en muchos casos un modelo de utilidad podría ser un derivado evidente del estado de la técnica, lo cual veremos a continuación.

 

Otra diferencia entre los requisitos que debe cumplir una solicitud de patente de invención y un modelo de utilidad es el nivel inventivo. La Decisión 486, en el artículo 18, considera que una invenció tiene nivel inventivo “si para una persona del oficio normalmente versada en la materia técnica correspondiente, esa invención no hubiese resultado obvia ni se hubiese derivado de manera evidente del estado de la técnica”. Al examinador de las solicitudes de modelos de utilidad no deberá importarle lo obvio que pueda resultarle la combinación de elementos que conformen dicho modelo, de lo contrario sería casi imposible que alguna vez otorgaran una patente de este tipo. El Dr. Elías explica el por qué de esto argumentando, “si el objeto para el que se solicita patente de modelo de utilidad, se deriva de manera evidente del estado de la técnica, tendríamos que acogernos entonces al principio de la novedad parcial, definida por Mariano Uzcátegui, como “una modificación más o menos amplia de lo conocido”, quedando subsumida dentro de la calificación de “invención menor”(...)”

 

Otro importante requisito de patentabilidad es el de la aplicabilidad industrial exigido tanto para las patentes de invención como para los modelos de utilidad, definido en el artículo 19 del mencionado texto legal, se considerará que una invención es susceptible de aplicación industrial cuando “su objeto pueda ser producido o utilizado en cualquier tipo de industria, entendiéndose por industria la referida a cualquier actividad productiva, incluidos los servicios.” El contenido de éste artículo permite entrever el interés económico que se busca impulsar a través de la protección en el campo industrial.

 

Ahora bien, hasta aquí puede afirmarse entonces que quien solicite una patente de invención dentro del régimen Comunitario Andino, deberá demostrar la novedad, altura inventiva y la aplicabilidad industrial, mientras que el solicitante de una patente de modelo de utilidad sólo deberá demostrar que es nuevo y susceptible de aplicación industrial.

 

Duración de la protección

 

El plazo establecido en el artículo 84 de la Decisión 486 para la protección de un modelo de utilidad es de diez años contados a partir de la fecha de la solicitud en el respectivo País Miembro,(mientras que para las patentes de invención el lapso de protección es de 20 años, artículo 50.)

El artículo 85, indica algunas diferencias en cuanto a los lapsos de tramitación para las patentes de invención y los modelos de utilidad, reduciendo los lapsos estipulados de los primeros a la mitad para los segundos, exceptuando el lapso establecido en el artículo 40 (relacionado con el carácter público que adquiere el expediente de la solicitud luego de su presentación), el cual será reducido de 18 meses a 12 meses.

 

Siguiendo este mismo razonamiento, el examen formal deberá ser realizado dentro de los 15 días siguientes a la presentación de la solicitud, y el lapso para cumplir con los requisitos de forma en caso de no cumplir con éstos al momento de la solicitud, será entonces de un mes contado a partir de la notificación hecha por la oficina nacional competente, que en nuestro caso es el SAPI (Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual).

 

La razón de ser de la reducción de estos lapsos se evidencia por la naturaleza misma del objeto a ser protegido, es decir, el examen de patentabilidad para un modelo de utilidad podría realizarse, en teoría, en mucho menos tiempo que el utilizado para las patentes de invención. Esto se debe a la ausencia de la valoración de un elemento esencial para las patentes de invención, más no para los modelos de utilidad, esto es, la evaluación de la altura inventiva del objeto a ser patentado. Este es un elemento cuya valoración exige gran detenimiento y estudio técnico, lo que se traduce en la mayoría de los casos, en un tardo proceso para el otorgamiento de los títulos de patentes.

 

Es de hacer notar que el lapso de protección tanto para patentes de invención como para los modelos de utilidad, comienzan a contarse a partir de la fecha de la presentación de la solicitud ante la oficina nacional competente, lo cual representa en muchos casos un menoscabo en el derecho del solicitante, ya que una solicitud de patente puede permanecer meses e incluso años carente de una decisión por parte del órgano competente, lo cual reduce el tiempo de explotación de la patente así como su potencial valor económico. Las razones de esto pueden resumirse, entre otros factores, a la falta de personal para atender el gran volumen de solicitudes que se realizan ante el SAPI, y a la lentitud en los procesos legales cuando hay oposición a la solicitud. El Dr. Elías, propone la flexibilización de los controles de otorgamiento para las patentes de modelos de utilidad, y considera que esto provocaría avances en el estado de la técnica en países como el nuestro[3].

 

Creaciones excluidas de la protección por el modelo de utilidad

 

En torno a este tópico, la legislación Andina señala lo siguiente: “Artículo 82.- No se considerarán modelos de utilidad: las obras plásticas, las de arquitectura, ni los objetos que tuvieran únicamente carácter estético.

 

No podrán ser objeto de una patente de modelo de utilidad, los procedimientos y las materias excluidas de la protección por la patente de invención.”

 

El primer párrafo del citado artículo, parece no merecer mayores explicaciones o comentarios, ya que ni las obras plásticas, ni las obras arquitectónicas o cualquier otro objeto de naturaleza ornamental, no cumplen con una función ni resuelven algún problema técnico. Con relación al segundo, es meritorio de algunas opiniones. El artículo 20 de la Decisión 486, enumera un conjunto de invenciones que no serán patentables a los fines de esta ley. Entre estas se encuentran aquellas invenciones cuya explotación comercial en un País Miembro deban impedirse para proteger la moral o el orden público, la salud o la vida de personas o animales, plantas y medio ambiente. A modo ilustrativo podríamos enmarcar dentro de estas prohibiciones el patentamiento de un arma de fuego, algún producto químico cuyo uso destruya considerablemente el medio ambiente para el control de una plaga o insecto, etc.

 

También se encuentran excluidos del patentamiento plantas, animales y los procesos esencialmente biológicos o microbiológicos para la producción de éstos. Igualmente están excluidos los métodos terapéuticos, quirúrgicos y de diagnóstico de aplicación animal o humana.

 

En cuanto a los procedimientos vale la pena preguntarse qué ocurre con sus mejoras, o dicho de otro modo, ¿podrían protegerse aquellas mejoras en los procedimientos que resulten menos costosos, menos peligrosos o quizá simplemente más eficientes dentro de la industria? Según el artículo 21 de la mencionada Decisión, “Los productos o procedimientos ya patentados, comprendidos en el estado de la técnica, de conformidad con el artículo 16 de la presente Decisión, no serán objeto de nueva patente, por el simple hecho de atribuirse un uso distinto al originalmente comprendido por la patente inicial”. Pues bien, la prohibición gira en torno al llamado segundo uso, (caso que queda suficientemente ilustrado con la controversia protagonizada por los titulares del producto Viagra, quienes pretendían obtener otra patente para el mismo producto por haberle descubierto una nueva utilización), y no por alguna mejora en los mismos. Esto deja sin protección a las ideas innovadoras que se gestan en el seno de las industrias, donde el ingenio de quienes laboran en ellas no reciben en muchos casos el mérito correspondiente. Ciertamente un procedimiento químico no constituye una herramienta o artefacto, pero esto no quiere decir que no tenga un valor económico o no pueda ser mejorado para obtener un mismo resultado a través de nuevas combinaciones o sustancias. Esta última consideración ha sido motivo de debate en la Association Internationale pour la Protection de la Propriété Industrielle, para otorgar patentes de modelos de utilidad a los procedimientos[4].

 

En la legislación Andina podría materializarse la protección de las mejoras en los procedimientos, redactando una sección especial para tal fin, limitando el alcance de la protección de éstos así como los factores o elementos de diversa índole (técnicos y laborales) que han de tomarse en cuenta para dicha protección.

 

Es importante recalcar que en un país como el nuestro, donde las principales industrias son petroquímicas, y donde el campo investigativo en las universidades gira en gran medida en torno al campo químico o petroquímico, esta innovación legislativa, aportaría grandes beneficios a los centros de investigación, permitiéndoles tal vez la creación de una fuente de autofinanciamiento que se traduzca en avances científicos y tecnológicos en nuestro país.

Conclusiones

 

El modelo de utilidad parece no haber alcanzado el grado de atención que se merece en nuestro país. La relevancia económica que poseen los modelos de utilidad a nivel mundial, ha rendido sus frutos en diversos países como Alemania, Japón y China, por nombrar solo algunos.

Nuestro país, desde hace años ha adquirido la tecnología proveniente de países industrializados. El proceso inventivo no se da sin que se hayan cumplido toda una serie de pasos o etapas que involucran conocimiento de lo actual para así mejorar o idear un nuevo producto, resultado o procedimiento.

Dicho esto, se hace difícil la idea de poder competir a mediano plazo con países desarrollados, si pretendemos simplemente “saltar” todo un proceso evolutivo para alcanzar el alto nivel tecnológico al ritmo vertiginoso que ha adquirido el desarrollo de dichas tecnologías. Parece lógico pensar que el alto grado de tecnología de esos países ha sido el resultado de décadas de investigaciones, estudios y mejoras sobre herramientas, artefactos y procesos que se encontraban en el estado de la técnica, para detectar sus fallas o deficiencias y luego mejorarlas y explotarlas, y así sucesivamente.

 

Dentro de la etapa investigativa juega un papel importante el modelo de utilidad, pues será el punto de partida para el desarrollo de las tecnologías, aportando una protección y un beneficio significativo al sector industrial a través de los derechos que le confiere la patente.

 

No hay que olvidar que el ritmo del desarrollo tecnológico es acelerado, y por ende, es necesaria la celeridad en los procedimientos registrales para otorgar las patentes y un criterio más flexible en el caso específico de los modelos de utilidad, ya que el tiempo de protección no transcurre desde el momento de su otorgamiento sino desde la presentación de la solicitud en la oficina de registro, y cada mes o año que pasa la solicitud en dicha oficina, es un mes o año que el solicitante deja de percibir potenciales ingresos económicos.

 

Bibliografía consultada

 

 



[1] Elías Luis F. Modelos de utilidad- presente y futuro. En separata Nro 20 de la Universidad Panamericana. Pág. 61, 1998.

[2] El citado artículo mantiene el mismo sentido en el artículo 85 de la actual Decisión 486 de la Comunidad Andina.

[3] Véase Elías Luis F. El modelo de utilidad y su regulación en Venezuela. Separata del libro La protección jurídica a la propiedad intelectual, publicado por la Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Serie Eventos Nro 7.Pág 12. Caracas, Venezuela, 1994.

[4] Véase, Elías Luis F. Modelos de utilidad- presente y futuro. En separata Nro 20 de la Universidad Panamericana. Pág. 64, 1998.