TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA: LICENCIA Y CESION DE PATENTES Y KNOW HOW.

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Johnny Antonio Dávila

 

 

SUMARIO

 

A manera de introducción. 1) Conceptos previos. 1.1 Lo que es transferencia de tecnología. 1.2 Conocimiento transferido. 1.2.1 Tecnología. 1.2.2 Técnica. 1.2.3 Ciencia. 2) Noción esencial de patente y Know How. 2.1 Sistema de patente. 2.2 Know how o secreto empresarial. 3) Formas de transferir la tecnología. 3.1 acceso a los medios de información. 3.2 El movimiento de personas. 3.3 Compra de maquinarias y equipo. 3.4 Inversión extranjera. 3.5 transferencia contractual de tecnología. 4) Licencia y cesión contractual de patente y know how como formas de transferir la tecnología. 4.1 Licencia. 4.2 Cesión. -A manera de conclusión. – Bibliografía.

 

A MANERA DE INTRODUCCION

 

El tema de la tecnología está en boga. En cada lugar en el que nos encontramos escuchamos hablar de la tecnología, ya sean aspectos positivos o negativos. Con no poca frecuencia también solemos escuchar hablar de la transferencia de tecnología y de su importancia para todos los Estados y para las empresas. De igual forma, en materia de propiedad intelectual, leemos y escuchamos la ingente importancia  y valor de la tecnología y su transferencia, destacándose la cesión y licencia de patentes y secreto empresarial (know how) como las formas más comunes de realizar la mencionada transferencia. Pero cuando nos prestamos un rato de reflexión sobre lo aspectos mencionados nacen dos preguntas inevitables y necesarias: ¿Qué es la tecnología? ¿Qué es la transferencia de tecnología?. Y, como consecuencia de las anteriores preguntas, también nos interrogamos: ¿Por qué se afirma que la licencia y cesión de patentes y secreto industrial o know how son formas de transferir la tecnología? Estas breves líneas tienen por finalidad prioritaria allanar el terreno que permita cosechar respuestas para las anteriores interrogantes; por tanto, cualquier conclusión o respuesta que pueda emanar de la exposición subsiguiente no tiene la pretensión de ser irrefutable ni definitiva.

Téngase presente que la sencillez y generalidad con la que las ideas se expondrán no están motivadas en el desinterés por los detalles que el tema requiere; la sencillez y la generalidad apuntan a que cualquier persona pueda leer y comprender los planteamientos realizados, pues las nociones  generales del derecho no deben ser patrimonio exclusivo de personas determinadas. En igual sentido, el tema planteado no sólo compromete a abogados o estudiosos del derecho, sino a toda la colectividad; por eso también se quiere que sea asequible para cualquiera.

1.- Conceptos previos

A primera vista, pareciera evidente lo que es la transferencia de tecnología, sus motivaciones y la forma de llevarla a cabo. Sin embargo, no siempre nuestras afirmaciones tienen el grado de certeza que deseamos tengan, o como bien afirmó Bertrand Russell, en “la vida diaria aceptamos como ciertas muchas cosas que, después de un análisis más riguroso, nos aparecen tan llenas de evidentes contradicciones, que sólo un gran esfuerzo de pensamiento nos permite saber lo que realmente nos es lícito creer”[1]. Por eso decidimos aclarar lo que es la transferencia de tecnología, es decir, a fin de evitar “simples creencias” en este tema.

1.1.- Lo que es transferencia de tecnología.

Entre los autores no existen discrepancias sobre el hecho de que la transferencia de tecnología consiste en un acto por el cual una persona, natural o jurídica, transfiere a otra persona, natural o jurídica, un “conocer” o conjunto de “conoceres” útiles para el logro de fines, o sea, se refieren a un conjunto de conocimientos. Así, a manera de ejemplo, podemos mencionar a Hantke, para quien la transferencia de tecnología es “todo flujo de contenido tecnológico (licencias, estudios, cooperación técnica, comercio de bienes y equipo e inversión extranjera)”[2]. De esta forma, la denominación transferencia de tecnología hace referencia a un género o compartimiento en el cual se incluye todo acto por medio del cual se produce una transmisión de conocimientos.

Lo antes dicho no es óbice para afirmar que la transferencia de tecnología puede ser clasificada, dependiendo de la perspectiva o posición que se asuma. Podemos hablar, entonces, de transferencia nacional o internacional y de transferencia horizontal o vertical, entre otras clasificaciones posibles que, en último término, atenderán al interés u objetivo del clasificante.

La transferencia de tecnología es vertical cuando se realiza desde un ente oficial hacia un sector  con el que normalmente está ligado, por ejemplo, la transferencia que realizan las universidades de farmacia a favor de las industrias químicas. Por otro lado, es horizontal cuando se realiza entre entes que poseen una cualidad común (desde un órgano oficial hacia otro órgano oficial)[3].

La transferencia de tecnología es nacional cuando ocurre dentro del territorio de un país, v.gr., la transferencia de tecnología de una industria a favor de otra industria, dentro del territorio de un mismo Estado. La transferencia es internacional si es realizada desde el territorio de un Estado hacia el territorio de otro u otros Estados, no importando la nacionalidad de las personas intervinientes en la transferencia, pues lo determinante es que el conjunto de conocimientos involucrados en la transferencia se traslade desde el territorio de un Estado hacia el territorio de otros u otros Estados.

Punto aparte de estudio, debido a su impacto social, comercial y jurídico, lo constituye el objeto de la transferencia de tecnología, o sea, el tipo de conocimiento que se transmite, y que seguidamente pasamos a exponer.

1.2.- Conocimiento transferido

El objeto de la transferencia de tecnología, el conocimiento tecnológico, constituye, tal vez, el punto más álgido de esta materia, pues no existe un criterio unánime acerca de lo que debe entenderse por tal tipo de conocimiento. En este estado de cosas, pasamos a deslindar lo que se debe entender por conocimiento tecnológico.  Decimos deslindar, porque entre los conceptos  de tecnología, ciencia y técnica existen fronteras que están dadas por la esencia específica de cada uno de estos conceptos y que deben tomarse en cuenta para evitar confusiones teóricas y prácticas.

1.2.1.- Tecnología

Es éste, sin lugar a dudas, el concepto más controvertido, por lo que las posturas asumidas al respecto se ubican en diferentes extremos. En primera instancia, se destaca la opinión de quienes afirman que la tecnología comprende tanto el bien en el cual se encuentra incorporado el conocimiento (máquinas, infraestructura, etc.) comúnmente denominada tecnología incorporada, como el conocimiento en sí mismo, abstraído  de cualquier ente material que lo pueda contener, también denominada tecnología desincorporada. Esta concepción se basa en un estudio que patrocinó el Departamento de los Estados Unidos de Norte América, en el año 1978, entre 120 empresas transnacionales de dicho país, con la finalidad de saber cuál era la posición de estas empresas sobre el proceso tecnológico. Según el estudio mencionado: “Se define como tecnología para este proyecto, todo el conocimiento necesario para el funcionamiento productivo de una empresa. El término puede abarcar “hardware” –como fábricas, máquinas, productos e infraestructura (laboratorios, caminos, sistemas de distribución de agua y facilidades de depósito)-; y “software”, incluyendo componentes inmateriales como el know how, la experiencia del  conocimiento, las formas de organización, y la educación”[4]. Como podemos observar, para los partidarios de esta concepción, la tecnología es un género que comprende las especies conocimiento – en sentido estricto-, instrumento y técnica (el concepto de este último término lo aclararemos en el siguiente punto, a fin de establecer sus diferencias con el concepto de tecnología).

En segunda instancia, se halla a quienes sostienen que la tecnología es solamente conocimiento, pero aplicable a la producción y obtención de bienes de capital, quedando circunscrito el concepto de tecnología, a fin de cuentas y de manera subrepticia, dentro de la actividad comercial, ya que la producción industrial y la obtención de bienes de capital apunta hacia la comercialización; así, se excluye cualquier otro fin que pueda alcanzase con esos conocimientos[5]. En última instancia, se encuentra a los que sostienen que la tecnología sólo comprende conocimientos sistemáticos y experimentales, los cuales pueden usarse para la consecución de cualquier fin, condicionado a la satisfacción de necesidades, es decir, se trata de conocimientos útiles en el sentido más amplio posible.

Consideramos que la concepción correcta es la tercera de las mencionadas, pues el conocimiento humano útil no puede limitarse al campo de la mera comercialización. Más allá de esta sociedad industrial, productora más de bienes de consumo masivo que de productos realmente necesarios, nos topamos con un mundo en el cual el conocimiento encuentra una aplicación no industrial, aunque sí económica. En este sentido, puede hacerse referencia a Antonorsi, quien nos expresa: “El conocimiento tecnológico (TECNOLOGÍA) es el conocimiento sistemático y experimental de los medios eficaces para el logro de fines. Es una forma de conocimientos que se interesa en el  COMO (know how). Es erróneo pretender que sólo es “conocimiento organizado para la producción de bienes”, o  confundirlo con las máquinas, equipos, procesos que han sido producidos con ese conocimiento”[6]. Por tanto, el concepto de tecnología involucra todo conocimiento útil para la satisfacción de necesidades, teniendo connotación económica y no exclusivamente comercial. De igual forma, la técnica tampoco es tecnología, pues este concepto tiene una connotación empirista o fáctica, como veremos a continuación.

1.2.2.- Técnica

La técnica en la aplicación de los conocimientos útiles; implica una relación entre el operario y el medio. La técnica está orientada a una situación de hecho: a un saber hacer. La técnica debe ser entendida como medio creados por los seres humanos para transformar la naturaleza y satisfacer sus necesidades[7]. Vemos, pues, que la técnica está referida tanto a las habilidades para realizar cierta operación como a los bienes resultantes de tal  operación. La técnica considerada en sí misma, insistimos, no es conocimiento útil para  la consecución de un fin, sino la aplicación del conocimiento útil, lo que marca diferencias con el concepto tecnología.

1.2.3.- Ciencia

 En cuanto al conocimiento científico, tradicionalmente se ha sostenido que tiene por características el ser racional, metódico, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. El conocimiento científico se encuentra libre de subjetividad, su consecución no aspira a fin alguno. Es el conocimiento por el conocimiento[8]. En los último años este concepto ha sido discutido debido al nacimiento de la denominada ciencia aplicada, que consiste en el conjunto de conocimientos racionales, metódicos, sistemáticos, verificables y falibles adquiridos con la finalidad de ser usados industrialmente. Tomando en cuenta todo lo expuesto, las relaciones y diferencias entre la ciencia, la tecnología y la técnica se nos muestran claras. La ciencia es el conocimiento puro adquirido metódicamente, que no persigue ningún fin en sí mismo. La tecnología es el conjunto de conocimientos  aplicables a un fin útil, sin importar la naturaleza del conocimiento (científico o no). La técnica apunta hacia la aplicación o materialización del conocimiento utilizable. Para acentuar aún más la diferencia entre técnica  y ciencia, podemos aseverar que la ciencia produce teoremas (enunciado de conocimientos evidentes sobre algo y que exige demostración), mientras que la técnica produce tecnemas (conocimiento de alguna cosa por haberla construido y que en sí misma es la demostración)[9].

Vale agregar que la relación existente entre ciencia, tecnología y técnica ha conducido a pensar que la existencia de una determinada tecnología tiene como presupuesto el conocimiento científico. No obstante, esta situación no es cierta, pues aunque la mayoría de las veces suceda de tal forma no implica que siempre sea así. Un ejemplo histórico importante lo hallamos en el caso de la máquina de vapor perfeccionada de James Watt, la cual, si bien era aplicación de ciencia, también, según los autores, dio origen a la termodinámica, inviertiéndose la concepción unilineal y consecutiva: ciencia-tecnología-técnica. Inclusive, existen casos en los cuales la tecnología no comprende conocimientos científicos, sino fundamentalmente conocimientos técnicos (recuérdese que la tecnología comprende también conocimientos sistemáticos y experimentales destinados a un fin v.gr. cómo preparar una torta).

2.- NOCION ESENCIAL DE PATENTE Y KNOW HOW

Siendo la tecnología el elemento fundamental de la sociedad empresarial, es lógico que los ordenamientos jurídicos de los diferentes Estados busquen formas para garantizar la protección de la misma, a fin de que los titulares de derechos sobre tal bien puedan asegurarse una explotación exclusiva de la tecnología. Además, mediante la protección de la tecnología se busca alentar el espíritu creador de los seres humanos, todo esto con una teleología social, pues, al final, los verdaderos ganadores son los seres humanos en su totalidad al ver aumentado su patrimonio intelectual común. Las figuras o sistemas jurídicos que intentan garantizar el uso exclusivo de la tecnología son esencialmente dos: el sistema de patente y el sistema de secreto empresarial o know how. Seguidamente se pondrá en evidencia cuál es la esencia de ambos sistemas o figuras jurídicas.

2.1.- Sistema de patente

 El sistema de patente tiene como meta garantizar al padre o madre de una invención un monopolio exclusivo de explotación sobre su invención, durante un tiempo determinado por la ley. Puesto en otras palabras, ninguna otra persona debe ejercer actos de explotación sobre la invención patentada, durante un lapso legal especificado, a no ser que cuente con la autorización del inventor. Este es un criterio unánime de la doctrina[10]. Ahora bien, la dificultad se encuentra en establecer lo que se debe entender por invención, circunstancia que, por otra parte, constituye uno de nuestros puntos de análisis.

La doctrina es prácticamente infértil sobre este tema. Sin embargo, Hermenegildo Baylos, con su particular estilo y perspicacia, explica: “Podríamos definirla como la idea que tiene una persona sobre cómo combinar y disponer una materia o energías determinadas para que, mediante la utilización de fuerzas naturales, se obtenga un resultado que sirva para satisfacer una necesidad humana, originando la solución de un problema técnico...” “La invención no se apoya, por consiguiente, en nada material ni físico”[11]. Así las cosas, la invención es fundamentalmente una idea que, necesariamente, implica y conduce a un conocimiento, ya que para obtener la solución a un problema técnico se deben poseer, previamente, conocimientos utilizables para la consecución del fin, siendo la invención el conocimiento a emplear para solución del problema o el logro del fin. En otras palabras, la invención, al ser conocida, adquiere el grado de conocimiento útil, ya sea para su inventor o para los terceros. La invención, pues, tiene una estructura profunda de “más conocimiento”. Todo lo antes dicho compele a afirmar y admitir que la patente protege tecnología; mejor todavía,  conocimiento útil para la consecución de un fin, consistente en la satisfacción de una o varias necesidades.

Pero no toda tecnología es patentable. Para que ello suceda es menester que cumpla con ciertos requisitos de carácter universal, que pasamos a mentar someramente: 1) novedad, en el sentido de que la invención (léase tecnología) no debe haber sido divulgada o conocida antes de la solicitud de patentamiento, salvo ciertas excepciones contempladas en la ley; 2) aplicación industrial, esto es, que la invención debe ser aplicable, más no necesariamente aplicada, en el sector industrial; 3) la invención debe superar el estado de la técnica o no ser un conocimiento obvio para cualquier persona versada en la materia. Sin embargo, que siendo la técnica la materialización de un conocimiento aplicable para obtención de un fin, lo que en realidad se supera no es la técnica sino el cúmulo de conocimientos utilizados o utilizables para resolver un determinado problemas. Dicho de otra forma, se supera la tecnología común (grado común de conocimiento para una persona versada en la materia) empleada para resolver un problema, obteniéndose con la invención mejores resultados. Pero la superación del estado de la técnica no es requisito sine qua non, pues es plausible que la necesidad existente no haya sido satisfecha antes y, como consecuencia, no haber existido una tecnología empleada o empleable.

2.2.- Know How o Secreto Empresarial

 El concepto de know how o secreto empresarial ha evolucionado con el transcurso del tiempo y se ha ido adaptando de acuerdo al sistema económico imperante. En este sentido, según Massaguer[12], en principio, cuando lo más importante era la producción se consideró que el know how tan sólo estaba referido al secreto sobre conocimientos aplicables en la industria que proporcionan una ventaja competitiva a determinado productor (secreto industrial). No obstante, en virtud de que la distribución y la administración empresarial son un elemento fundamental en la competencia económica, hoy día, la denominación know how abarca tanto los secretos industriales como los comerciales (distribución y administración de la empresa). De esta forma también lo entiende la moderna doctrina española, v.gr., Fernández Sánchez, quien está de acuerdo con la opinión de Massaguer[13].

Ya sobre la esencia del know how, se asegura que consiste en un secreto sobre un conjunto de conocimientos de carácter industrial (de productos o procedimientos), comercial o para la prestación de un servicio, que proporcionan una ventaja competitiva a quien los posee, y que se esfuerza por no divulgarlos[14]. De lo dicho, se desprenden los siguientes elementos constitutivos: 1) secreto sobre conocimientos útiles, es decir, recae sobre conocimientos que permiten la satisfacción de necesidades; 2) ventaja competitiva para el poseedor del secreto: lo que significa que es fuente de ganancias para el titular de los derechos sobre el secreto; 3) carácter industrial o comercial del secreto: se hace  referencia, entonces, al concepto amplio de empresa; 4) esfuerzo para la no divulgación: pues el titular de los derechos ejecuta acciones tendentes a impedir que terceros conozcan el secreto empresarial, de donde se deduce que si el poseedor del secreto que le otorga ventajas competitivas no toma las medidas de ocultamiento correspondientes no podrá hablarse de secreto empresarial, ni el ordenamiento jurídico otorgará protección al poseedor del secreto.

Ahora, centrándonos en el primer elemento del secreto empresarial (conocimiento útil), que el know how sea un secreto significa que existe una reserva mental sobre un conocimiento útil[15]; y que recaiga sobre un conocimiento útil es igual a decir que recae sobre tecnología. Pero esa tecnología no sólo comprende conocimiento científico, en muchas ocasiones está referida a conocimientos útiles obtenidos en virtud de la experiencia empresarial, como , por ejemplo, los conocimientos que se poseen sobre cuáles son los distribuidores de la mejor materia prima o sobre las cualidades que debe reunir el personal para obtener mayor rendimiento.

3.- FORMAS DE TRANSFERIR LA TECNOLOGIA

La transmisión de conocimientos de una persona a otra no está limitada por cánones preestablecidos. Al contrario, sus formas o medios de transmisión son tan amplios como la mente humana sea capaz de imaginarlos y materializarlos. Lo que sí es cierto es que existen determinadas formas típicas de realizar tal  transferencia. En este apartado, señalaremos y explicaremos, brevemente, esas formas típicas de transferir el conocimiento.

3.1.- Acceso a los medios de información: este medio comprende todas las maneras de difusión pública del conocimiento, v.gr., revistas, televisión, libros etc. Desde  esta perspectiva, las bibliotecas, los centros de enseñanza (escuelas, liceos, etc.) y la Internet constituyen la fuente más importante, hoy por hoy, para transferir el conocimiento.

3.2-- El movimiento de personas: Consiste en el tránsito de personas desde un país hacia otro país, generalmente  desde uno menos desarrollado hacia otro más desarrollado, con la finalidad de que regrese con un cúmulo de conocimientos que no se poseen en su país de origen, para luego aplicarlos en fines útiles. Esta forma de transferencia tiene como riesgo el que se produzca la transferencia inversa, es decir, el que las personas con talento que van a otro país pueden quedarse en ese país sin ánimo de volver, debido a múltiples causas que no son el objeto de estudio de estas breves líneas.

3.3.- Compra de maquinarias y equipos: este acto no siempre implica transferencia de tecnología, ya que esta se produce sólo cuando los equipos o maquinarias adquiridas van acompañadas de documentación sobre la producción de las mismas así como sobre su utilización, o cuando la compra de máquinas y equipo va acompañada de otros contratos u obligaciones accesorias referidas al uso, v.gr., contratos de asistencia técnica. De lo contrario, es decir, de no existir documentación sobre la producción o utilización de lo adquirido u obligaciones accesorias sobre el uso o producción, no se puede hablar de transferencia de tecnología, ya que no se transferiría ningún conocimiento útil.

3.4.- Inversión extranjera: la inversión extranjera tiene dos fines estrictamente económicos: producir a menor costo lo que en otros países le costaría  más y la ampliación del mercado, pero para poder conseguir tales fines es necesario que las industrias inversoras capaciten a los nacionales que se encargarán de conseguir los fines señalados. La transferencia en estos casos es clara.

3.5.- Transferencia contractual de tecnología:  dentro de esta denominación se incluyen todos los contratos cuyo objeto es la transferencia de conocimientos útiles. A título de ejemplo, puede hacerse referencia a la provisión de asistencia técnica, a los contratos llave en mano, a los contratos de franquicia, a los contratos de licencia o cesión de patentes y know how, etc., constituyendo las dos últimas formas el objeto de nuestro estudio[16].

4.- LICENCIA Y CESIÓN DE CONTRACTUAL DE PATENTES Y KNOW HOW COMO FORMAS DE TRANSFERIR LA TECNOLOGÍA

Llegados a este último apartado, consideramos que para terminar felizmente estas breves líneas debemos analizar, someramente, la consistencia o esencia de la licencia y de la cesión, para luego verificar por qué se afirma que la licencia o cesión de patente y know how son formas de transferir la tecnología.

4.1.- Licencia

 En un sentido amplio y vulgar, podemos afirmar que una licencia es una autorización dada a una persona para que realice determinados actos, lo que implica una dependencia de una persona frente a otra persona. En términos jurídicos contractuales, la licencia denota un negocio jurídico bilateral (contrato) por el cual el titular de un derecho autoriza a otra persona para que ejerza ese derecho, durante determinado tiempo y a cambio de una contraprestación o no. En materia contractual, el titular del derecho sigue siendo titular, no pierde tal cualidad por el sólo hecho de permitir que otra persona ejerza su derecho.

En virtud de las consideraciones anteriores, el contrato de licencia de patente es un negocio jurídico bilateral en el que el titular de una patente concede a un tercero la posibilidad de ejercitar todas o algunas de las facultades que emanan de la misma, durante cierto tiempo y a cambio de una contraprestación, si ésta fue acordada. Mientras que se entiende por licencia know how el negocio jurídico bilateral (contrato) en el cual el titular de un know how o secreto empresarial permite a un tercero explotar tal secreto, durante cierto tiempo y a cambio de una contraprestación o no[17].

4.2.- Cesión

Realizar una cesión connota, en forma amplia, ceder o entregar a otra persona algo. Se puede afirmar que, en el campo contractualista, significa entregar a otra persona un derecho u obligación, el cual pasa a formar parte del patrimonio de la persona a la que se le entregó, perdiendo el entregante la titularidad del derecho u obligación transferida.

Tomando en cuenta lo anterior, se afirma que la cesión contractual de patentes es un negocio jurídico bilateral ( contrato) por medio del cual el titular de una patente cede a otra persona las facultades exclusivas de explotación sobre una determinada invención, perdiendo la titularidad de ésta, y a cambio  de una remuneración o no. En el mismo sentido, podemos aseverar que la cesión de know how o secreto empresarial es un acto jurídico bilateral (contrato) en virtud del cual el titular del secreto cede a otra persona la titularidad del mismo, a cambio de una remuneración o no, y normalmente con la obligación de no usar dicho secreto en la actividad empresarial[18].

Considerando todas las líneas precedentes debemos admitir, en primer lugar, que el objeto de protección del sistema de patentes es una idea contentiva de conocimientos que permiten solucionar un problema determinado, o sea, el objeto del sistema de patentes es la protección de tecnología. Ahora bien, cuando se celebra un contrato de licencia o cesión de patente, a pesar de la denominación de dichos contratos, lo que realmente aspira es la autorización o cesión para poder explotar o aplicar un conjunto de conocimientos sistemáticos útiles. En el mismo sentido, la licencia y la cesión de patente siempre conllevarán una transferencia de tecnología, pues, como ya dijimos, se está licenciando o cediendo un conjunto de conocimientos útiles, necesarios para la satisfacción de una necesidad o la consecución de un fin.

En cuanto al know how o secreto empresarial, se observó que el objeto de protección de esta figura es un conjunto de conocimientos que proporcionan una ventaja competitiva a la persona que lo posee. También dijimos que la tecnología no comprende de manera excluyente conocimientos científicos, sino que, además, también comprende cualquier conocimiento útil susceptible de ser aplicado y de satisfacer una necesidad. Por tanto, es imperativo admitir que los contratos de licencia o cesión de secreto empresarial constituyen una forma de transferir la tecnología.

Ya para finalizar, se debe tener claro que, según el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Brasil, todo proceso de transferencia de tecnología debe ir acompañado de la absorción de tecnología por parte de la persona que la recibe, de lo contrario no puede hablarse de verdadera transferencia de tecnología[19], pues ¿qué es de un conocimiento útil que realmente no es útil para la persona que lo posee? Sin duda alguna, no es tecnología.

A MANERA DE CONCLUSION

Nadie puede negar que la vida se le muestra a los seres humanos llena de riquezas y múltiples matices. Ese sólo hecho nos demuestra que existen otros campos de lo humano, además del comercial, en el cual un conocimiento puede ser útil. Se impone, entonces, casi como obligación, admitir que la tecnología no esta limitada al espacio comercial en el cual se le quiere hacer ver exclusivamente; la tecnología está contenida dentro del amplio concepto de economía, pues la tecnología (conocimiento útil para la obtención de un fin) es un medio para la satisfacción de necesidades.
En otro orden de ideas, la transferencia de tecnología, considerada en sus diferentes formas, es el mejor camino para lograr el crecimiento del capital intelectual de cualquier país o empresa, pues la  circulación del conocimiento genera nuevo conocimiento en virtud de su proceso de decantación para su posterior aplicación. Sin embargo, como también se evidenció de estas pocas líneas, el acceso a la información es el medio y la forma más importante para tener acceso a la tecnología, debido a su bajo costo relativo y a la facilidad con que puede llegar a la sociedad. Especial atención merece el acceso a la tecnología que se tiene en los centros de enseñanza, debido a que la educación representa la forma más segura y productiva de transferir la tecnología.
En cuanto a los sistema de patentes y secreto empresarial, éstos han sido creados con el fin de proteger a las personas que, de cierta manera, “hacen tecnología”, pues, como se vio, la invención y el secreto empresarial son esencialmente conocimientos útiles para el logro de fines u objetivos, a pesar de la diferencia denominativa que reciben, la cual está dada a objeto de identificar los sistemas de protección aplicables con motivo de los elementos distintivos y caracterizantes que reúne cada uno. Consecuencialmente, las figuras jurídicas de cesión y licencia de patente y secreto empresarial se nos descubren como dos formas contractuales de transferir la tecnología, ya que el objeto de ambas figuras contractuales es el conocimiento sistemático y útil necesario para la consecución de fines, es decir, el objeto de tales contratos es la tecnología. Sin embargo, éstas no son las únicas formas contractuales de transferir la tecnología; recuérdese que la cantidad de contratos atípicos siempre es superior a la cantidad de contratos típicos. En este sentido, cualquier convención realizada para transferir tecnología, siempre que no viole el ordenamiento jurídico vigente, será válida, no obstante carecer de denominación y de regulación expresa, caso en el cual serán aplicables los principios generales de los contratos y los principios generales de la disciplina dentro de la que se enmarque el objeto del contrato. De lo antes dicho, se infiere que es necesario, por lo tanto,  conocer con mayor amplitud la esencia y el comportamiento de ambas figuras en nuestros países ya que históricamente hemos sido países importadores de tecnología.

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[1] RUSSELL, Bertrand. Los problemas de la  filosofía. Editorial Labor. Tercera edición. Barcelona –España. 1973. Pág. 15.

[2] PAIVA HANTKE, Gabriela. Aspectos jurídicos y económicos de la transferencia de tecnología. Editorial Jurídica de Chile. Santiago de Chile. 1991. Pág. 16.

[3] GARCIA M., Luis. Transferencia de tecnología. Ediciones Depalma. Buenos Aires. 1982. Pág. 8

[4] Consejo de las Américas, Public policy in tecnology transfer, , vol. 1 ps. 40 a 42. Tomado de:

BORGES B., Denis: El comercio de tecnología: aspectos jurídicos, transferencia, licencia y “know how”Revista del Derecho Industrial. Año 10. 1988. Depalma. Pág. 525

[5] Ver: PAIVA HANTKE,  Gabriela ob. cit: págs 11 y 12.  ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL. Guía de licencias para los países en desarrollo. Publicación OMPI. 1977. Págs. 17-28

[6] ANTONORSI, Marcel. Ciencia, tecnología y técnica: ensayo esquemático de definición conceptual. Citado por: GARCIA L., Humberto. Política e innovación tecnológica: perspectivas económicas. Monte Avila Editores. 1989. Pág. 24.

[7] ANTONORSI, Marcel. ob.cit. pág. 25.

[8] Ver: BUNGE, Mario. La ciencia: su método y filosofía. S/E  S/F ANTONORSI, Marcel. ob.cit. Pág. 25, citado por: GARCIA L., Humberto. ob cit. Pág. 21. ENCICLOPEDIA HISPÁNICA. T. 4 Letra C

[9] RAMIS, Pompeyo.Tecnología y sociedad. Notas suplementarias de apoyo. Universidad de los Andes. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Especialización en Propiedad Intelectual. Mérida, Febrero 1995. Págs. 29 y 30.

[10] Ver, entre otros: BLANCO J., Araceli. Protección jurídica de las invenciones universitarias y laborales. Aranzadi Editorial. Pamplona-España. 1999. BREUER M.,  Carlos. Tratado de patentes de invención. Volumen I.  Abeledo-Perrot. Buenos Aires. 1957. DIAZ VELAZCO, Manuel. Estudios sobre propiedad industrial. Grupo español de la AIPPI. Barcelona-España. 1987.

[11] BAYLOS C., Hermenegildo. Tratado de Derecho Industrial. 2 ed. Editorial Civitas S.A. Madrid. 1993. Pág. 695.

[12] MASSAGUER, José. El contrato de licencia de know how. Librería Bosch. Barcelona-España. 1989. Pág. 35. Nota 1.

[13]  FERNÁNDEZ S., María T. Protección penal del secreto de empresa.Colex. Madrid. 2000. Pág. 30.

[14] Ver: BLANCO J., Araceli. ob cit. Pág. 41-44. MASSAGUER, José. ob. cit. págs. 35-42. PAIVA H., Gabriela. ob.cit. págs. 101-109.

[15] GOMEZ S.,  José A. El secreto  industrial (know how). Concepto y protección. Editorial Tecnos. Madrid. 1974. pág. 43

[16] Para este punto, ver: CONTRERAS Q., Carlos. Transferencia de tecnología a países en desarrollo. Instituto Latinoamericano de Ciencias Sociales. Caracas, 1979. págs. 41-66. PAIVA H., Gabriela. ob.cit. págs. 39-55.

[17] ASENSIO,  Pedro A. Contratos internacionales sobre propiedad industrial. Editorial Civitas. Madrid. 1995. Págs. 65 y 75. MASSAGUER,  José. Ob. Cit. Pág. 69.

[18] ASENSIO, Pedro A. ob.cit. págs.  65 y 75. MASSAGUER, José. ob.cit. pág. 69.

[19] BORGES, Denis. Ob. Cit. Págs. 526 y 527